Julio Toro debe ser el próximo Hall-of-Famer boricua en FIBA

Con la merecida exaltación de José ‘Piculín’ Ortiz al Salón de la Fama de FIBA el viernes en la noche para unírsele a Teo Cruz en ese codiciado sitial, queda una pregunta en el tintero.

¿Quién será el próximo boricua en recibir dicha distinción?  

Este año se recomendaron los nombres de Juan ‘Pachín’ Vicéns y Raymond Dalmau, pero no pasaron el cedazo de aprobación para esta edición. En un futuro cercano también podrían figurar contribuyentes, como el exsecretario general de FIBA-Américas Jenaro ‘Tuto’ Marchand, o dirigentes de la talla de Flor Meléndez y Julio Toro. Quizás en par de décadas consideren a jugadores aún activos, como Carlos Arroyo y José Juan Barea.

¿Pero quién de esos debe ser el próximo?

Hablando hace varias semanas atrás con ‘Piculín’ Ortiz cuando lo visité a su restaurante Vintage’s Pizza en La Parguera, le toque el tema y su respuesta fue contundente.

“Sin duda, Julio tiene que estar ahí. Tiene todos los méritos”, dijo Ortiz.

Y esto sin siquiera haberle explicado a Ortiz los números impresionantes que ha amasado Toro durante su longeva carrera de 31 años como dirigente, tanto en Puerto Rico como en otras ligas en América del Sur (Venezuela, Argentina y Colombia), y como dirigente de los equipos nacionales de Puerto Rico y de Venezuela durante competencias internacionales FIBA.

¿Sabía usted que Toro ganó la friolera de 17 campeonatosde de clubes en 40 años como dirigente desde su debut en las líneas en el 1977?

Leyó bien. ¡Ðiecisiete campeonatos como dirigente!

Y eso sin incluir los tres títulos que ganó como jugador de los Vaqueros de Bayamón (1967, 1969 y 1972) para un total de 20 canpeonatos en su vida como atleta y dirigente. ¡Hacen falta cuatro manos para poner tantos anillos!

Su extraordinario resumé incluye:

  • Un récord de 12 títulos en el Baloncesto Superior Nacional en Puerto Rico
  • Tres campeonatos en Venezuela (Trotamundos de Carabobo en el 1994 y dos con los Guaiqueríes de Isla Margarita en 1997 y 2007).
  • Un campeonato en Argentina (Liniers en 1985).
  • Un título en Colombia (Norte de Santander en el 2008).

Además, en el BSN en Puerto Rico es el único en haber ganado campeonatos con cinco franquicias diferentes:

  1. Mets de Guaynabo (1980, 1982, 1989)
  2. Indios de de Canóvanas (1984)
  3. Leones de Ponce (1992 y 1993)
  4. Cangrejeros de Santurce (1998, 1999, 2000, 2001, 2003)
  5. Vaqueros de Bayamón (2009)

De hecho, los cuatro campeonatos consecutivos logrados con Santurce entre 1998 al 2001 también son un récord en el BSN, pues no hay ningún otro dirigente que haya logrado tal hazaña con un mismo equipo por cuatro temporadas consecutivas. Por ejemplo, cuando la franquicia de los Vaqueros de Bayamón ganó cinco cetros en ristra entre 1971 a 1975 lo hizo con tres dirigentes diferentes.

 A Toro le siguen otros dos dirigentes que han ganado campeonatos para tres equipos distintos. Estos son los fenecidos Lou Rossini (Arecibo ’59, Río Piedras ’63, Santurce ’68) y Miguel Mercado (Morovis ’87, Ponce ’90 y San Germán ’97), según números provistos por el historiador Francisco ‘Paquito’ Rodríguez.

Otros dirigentes que han sido campeones en múltiples ocasiones lo son: Víctor Mario Pérez (UPR 1951, Río Piedras 1955, 1956, 1957), Flor Meléndez (San Germán 1985, Bayamón 1995, 1996), Red Holzman (Ponce 1964, 1965, 1966), Ray Amalbert (Quebradillas 1977, 1978, 1979), David Rosario (Arecibo 2008, 2010, 2011) Armando Torres (San Germán 1943, 1944, 1947), José ‘Fufi’ Santori (Santurce 1962, Bayamón 1967), Carlos Morales (San Germán 1991, 1994), Carlos Mario Rivera (Ponce 2002, Arecibo 2005), Nelson Colón (Ponce 2014 y 2015) y Rafael ‘Pachy’ Cruz (Arecibo en 2016 y 2018).

Otros récords que Toro mantiene en el BSN

  • Mayor cantidad de series finales (18 en 31 temporadas).

¡El porcentaje es absurdo! En el 58.1% de sus temporadas estuvo en una serie final en el BSN.

Y ganó campeonato en un 38.7% de sus temporadas (12). ¿Cuántos dirigentes, no solo a nivel de Puerto Rico, sino a nivel del mundo, pueden decir eso?

  • Mayor cantidad de juegos en playoffs (388).
  • Mayor cantidad de victorias en playoffs (245). Tiene efectividad de 65.6% en juegos de playoffs en el BSN (245-143).

Como dirigente en el BSN, Toro acumuló marca de 539 victorias y 283 derrotas en 822 juegos de serie regular en el BSN para promedio de 68.75%. Entre temporada regular y playoffs, suma 784 victorias con 426 derrotas en 1,210 juegos en el BSN para promedio total de efectividad de 64.8%.

Julio Toro supera 500 victorias en el BSN

Otras ligas en América del Sur

El debut de Toro en ligas fuera de Puerto Rico se dio cuando dirigió brevemente a Bahía Blanca en Argentina para marca de 9-5 a inicio de la década de los 80’s. Allí regresó otra vez en el 1985 para conducir a Bahía Blanca al título al cerrar la temporada con ellos con marca de 12-2. En total, tuvo récord de 21-7 en Argentina en esas dos experiencias.

Posteriormente, se dio a la faena de experimentar en Venezuela tras haber sido el dirigente de su selección nacional en 1991 y 1992. Allí comenzó a dirigir en el 1994 hasta el 2014, comúnmente llegando al BSN en Puerto Rico como ‘cerrador’ en muchas de sus temporadas.

En Venezuela amasó marca de 398 victroias y 322 derrotas en 730 juegos para promedio de 54.5% de efectividad en 14 temporadas allí, donde logró tres campeonatos (1994, 1997 y 2007).

Por ultimo, accedió a tomar las riendas de Norte de Santander en Colombia – un equipo que venía de receso y sin jugadores establecidos – y los llevó al campeonato en el 2008.

Julio Toro en Venezuela

Equipos Nacionales de Venezuela, Puerto Rico y República Dominicana

Como dirigente nacional, Toro tuvo, irónicamente, su primera oportunidad en Venezuela y no en Puerto Rico. Esto a pesar de haber sido asistente de Flor Meléndez durante los Juegos Panamericanos de 1979 en el que Puerto Rico ganó medalla de plata, amén de haber sido asistente de Raymond Dalmau en el equipo que llegó en cuarto lugar en el Mundial FIBA 1990 en Argentina.

Su oportunidad se le dio en el 1991 con la Selección de Venezuela, llevándola a la medalla de oro en al Campeonato Suramericano. Luego condujo a Venezuela a su primera e histórica clasificación olímpica en Portland en 1992, tras ganar medalla de plata al sorprender al trabuco de Brasil con el legendario Oscar Schmidt en semifinales antes de caer ante el primer ‘Dream Team’ de la NBA que construyó Estados Unidos con luminarias, tales como Michael Jordan, Larry Bird y Earvin ‘Magic’ Johnson. Posteriormente, en las Olimpiadas en Barcelona finalizó con foja de 2-5 en siete partidos.

Con Puerto Rico tendría su primera oportunidad durante el Preolímpico 1999 en San Juan. No obstante, Canadá y Steve Nash arruinaron los planes olímpicos y Puerto Rico quedó fuera al perder con ellos en semifinales pues solo habían dos puestos disponibles para Las Américas. Los boricuas se fueron 6-4 en ese torneo y terminaron en cuarto lugar al perder el bronce con Argentina, que iniciaba su “generación dorada” con canasteros, como Emanuel Ginóbili, Fabricio Oberto y Andrés Nocioni.

Poco después, Toro llevó una plantilla disminuida (sin ‘Piculín’ Ortiz, Eddie Casiano, Jerome Mincy y James Carter) a los Juegos Panamericanos de 1999 en Winnipeg y se adjudicó el bronce con Orlando Vega y Carmelo Travieso llevando la voz cantante.

En el 2001, ganó oro en Centrobasket en México y llegó cuarto lugar en el PreMundial en Argentina. Pero sus gestas más notables con Puerto Rico aún quedaban por escribirse.

En el Mundial FIBA 2002 en Indianápolis gozó de una corrida impresionante al terminar en primer lugar luego de las primeras dos rondas del torneo, con marca de 5-1 y con victorias sobre España (eventual campeón mundialista de 2006), Turquía (eventual subcampeón mundialista de 2010) y Yugoslavia (campeón del Mundial 2002). Desafortunadamente, quedaron fuera del medallero tras un revés ante Nueva Zelanda en cuartos de final (65-63) en un partido donde el equipo tuvo menos de 12 horas de descanso tras irse a doble tiempo extra con Angola la noche anterior y ser ése su cuarto juego en cuatro noches consecutivas. Basta aclarar que desde aquel abusivo e ilógico itinerario, FIBA cambió la forma en que se juegan los cuartos de finales y hay, al menos, un día de descanso entre medio.

En 2003, se llevó el bronce en los Juegos Panamericanos en Santo Domingo con un plantel sin ‘Piculín’ Ortiz y ganó oro en Centrobasket (con ‘Piculín) en México. En ese año, Toro haría historia durante el Preolímpico 2003 en San Juan, cuando Puerto Rico finalmente dispuso de Nash y de Canadá para ganar bronce y obtener el último pase olímpico disponible a las Olimpiadas de Atenas 2004.

Con esa gesta, Toro se convirtió en el primer y único dirigente en la historia en ganar pases olímpicos con dos paises diferentes (Venezuela 1992 y Puerto Rico 2003). Posteriormente, en el 2016 el argentino Rubén Magnano se le unió como el otro técnico en dirigir dos paises en dos Olimpiadas con equipos diferentes (Atenas 2004 y Río 2016). Pero en el caso de Magnano, éste no tuvo que ganarse el puesto de Brasil en las Olimpiadas de Río pues entraron automáticamente como sede.

Luego en las Olimpiadas de 2004, Toro volvió a hacer historia cuando Puerto Rico se convirtió en el primer equipo en ganarle a un ‘Dream Team” de Estados Unidos en unas Olimpiadas y hacerlo de forma aplastante con un juego perfecto, 92-73, ante un quinteto estadounidense que incluía a Tim Duncan, Allen Iverson, Lamar Odom y hasta un LeBron James de novato. Puerto Rico finalizó en sexto lugar con triunfos sobre Australia y Angola.

Equipo Olímpico de Puerto Rico en Atenas 2004

Para 2005 se retiraron ‘Piculín’ Ortiz, Eddie Casiano y Rolando Hourruitiner del Equipo Nacional y el combinado de Puerto Rico comenzó una reestructuración. También comenzaron a darle al asistente Manolo Cintrón algunos torneos a su haber para que se fuera puliendo como el dirigente sucesor. Toro terminó dirigiendo a Puerto Rico a medalla de bronce en Centrobasket 2006 en Panamá y fallaron en clasificar a segunda ronda en el Mundial FIBA 2006 luego de un controversial revés ante Italia, 73-72, y una victoria de último segundo de China sobre Eslovenia, 78-77, que le dio el pase por ‘goal average’ a los asiáticos.

Así las cosas, Toro terminó en FIBA con marca de 63-38 (.623 de efectividad) como coach de Equipo Nacional de Puerto Rico y de Venezuela.

Posteriormente, Toro fue reclutado como dirigente del equipo de República Dominicana para el Premundial 2009 en San Juan, pero allí culminó con marca de 4-4 y quedó fuera de semifinales. Ése fue su último año como dirigente de alguna selección en torneos internacionales FIBA.

Su palmarés en FIBA incluye:

  • Oro en campeonato Suramericano 1991 (Venezuela)
  • Plata en Preolímpico de Las Américas FIBA 1992 (Venezuela)
  • Undécimo lugar en Olimpiadas 1992 (Venezuela)
  • Sexto lugar en Premundial de Las Américas 1993 (Venezuela)
  • Séptimo lugar en Premudnial de Las Américas 1997 (Venezuela)
  • Cuarto lugar en Preolímpico de Las Américas FIBA 1999 (Puerto Rico)
  • Bronce en Juegos Panamericanos 1999 (Puerto Rico)
  • Oro en Centrobasket 2001 (Puerto Rico)
  • Cuarto lugar en Premundial de Las Américas FIBA 2001 (Puerto Rico)
  • Séptimo lugar en Mundial FIBA 2002 (Puerto Rico)
  • Oro en Centrobasket 2003 (Puerto Rico)
  • Bronce en Juegos Panamericanos 2003 (Puerto Rico)
  • Sexto lugar en Olimpiadas 2004 (Puerto Rico)
  • Plata en Centrobasket 2004 (Puerto Rico)
  • Bronce en Centrobasket 2006 (Puerto Rico)
  • Puesto 17 en Mundial FIBA 2006 (Puerto Rico)
  • Sexto lugar en Premundial 2009 (República Dominicana)

En total de competencias de clubes, incluyendo serie regular y playoffs, y partidos en FIBA con Puerto Rico, Venezuela y República Dominicana, Toro acumuló la friolera de 1,271 victorias y 797 derrotas para un 61.5% de efectividad en su carrera. Esto incluye los récords de victorias y derrotas de Toro durante sus estadías en la Liga de México y un año en la Líga de República Dominicana, pues no se tienen récords exactos disponibles de sus partidos allí. Por ende, sus números reales deben sobrepasar las 1,300 victorias y las 800 derrotas en su resumé.

Tuvo grandes maestros

Parte de la magia del éxito de Toro fue contar con buenos profesores de la materia, así como su gran disposición de aprender las complejidades del juego desde antes de retirarse como jugador activo, según relató a AdiccionDeportiva.Net sobre sus inicios.

“El primer culpable de involucrarme en este mundo lo fue Tom Nissalke, cotizado dirigente de la ABA y luego la NBA en los 70’s y que fue mi dirigente con los Vaqueros de Bayamón. Luego de haber ganado varios campeonatos como jugador con los Vaqueros, Nissalke ya no me quería mucho en la rotación y me dijo: ‘ya es hora de comenzar a hacer la transición. Ponte a coachear’. Así que lo tomé a pecho y me dediqué a aprender de él como una esponja. Básicamente, me convertí en su chofer para llevarlo todas partes”, relató Toro entre carcajadas.

“Y mientras él daba las prácticas yo tomaba notas. Éramos autodidactas. Y así fui aprendiendo también de otros, como (José) ‘Fufi’ Santori, Ángel ‘Caco’ Cancel, Félix Joglar. De hecho, ‘Caco’ Cancel fue quien me dio mi primera oportunidad como asistente. Poco después tuve mi primer turno como dirigente con los Cariduros de Fajardo en el 1977 y, además, tuve el honor de acompañar a mi hermano Flor Meléndez para asistirlo en el Equipo Nacional durante los Juegos Panamericanos de 1979. Ya para 1980 obtuve mi primer campeonato como dirigente en el BSN cuando estuve al mando de los Mets de Guaynabo. Le tumbamos la racha a Raymond Dalmau y a los Piratas de Quebradillas, que llevaban tres años consecutivos como campeones (1977-1979)”.

Y ese fue solo el principio de lo que sería una gloriosa carrera repleta de más alegriás y triunfos que de derrotas y tristezas.

“Realmente uno no se convierte en un dirigente exitoso de la noche a la mañana. El mejor maestro es el padre tiempo. Es muy importante ser estudiante, experimentar en el laboratorio de las prácticas y no tener miedo a equivocarse”, reflexionó Toro.

Julio Toro y Flor Melendez en 1979

“Sin pasión no sucede nada”

Según Toro, su clave del éxito radicó, no solo en su capacidad aprender de las X’s y los 0’s en el tabloncillo, sino de cómo utilizar el factor emocional y psicológico del deporte para sacarle el máximo a sus jugadores.

“Mis entrenamientos siempre eran duros. La fisiología era a la máxima y admito que a veces se me iba la mano. Pero mis jugadores también necesitaban su buena dosis de motivación. Bien temprano en mi profesión concluí que nada teórico entra si no hay esa conexión sabrosa con la emoción. Me dediqué a entender eso y a ponerlo en práctica. Sin pasión no sucede nada”, indicó Toro.

“Tenía que tratar de hipnotizar para inocular. ‘Chuleaba’ mucho a mis jugadores. Les hacía historias de grandes batallas. Usaba muchas metáforas. Y es que en el baloncesto los principios bélicos son muy pertinentes. Hay que recrear la guerra, pero en un rectángulo, y también rellenarla de humor. Recuerdo cuando me inventé el término de “Mr. Turnover”, el “Rey de las Tinieblas”, el ‘traidor’. Lo usaba a menudo en las prácticas y lograba carcajadas entre los atletas como parte de un vacilón serio”, agregó Toro.

¿Estarías de acuerdo con la selección de Julio Toro al Salón de la Fama de FIBA? Déjame tu comentario en mi página de Facebook Raul Alzaga Deportes o en Twitter en @RaulAlzaga.

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