Dunia Sibomana, de la tragedia a la inspiración

Este pasado viernes y sábado, mientras asistía a la Copa Sparta de lucha olímpica en el coliseíto Pedrín Zorrilla de San Juan para ver a mis hijos competir, me llamó la atención un niño feliz que tenía unas energías brutales y que no se cansaba de jugar con otros niños por todo el matress de calentamiento durante la extensa jornada de casi 10 horas diarias.

Dunia Sibomana, de 11 años de edad, se paseaba por todos los lares con una alegría irradiante y sin inseguridades, muy a pesar de las cicatrices en su rostro y de la mirada curiosa de algunos. Y ni hablar de su desempeño como luchador, pues tiene un corazón competidor enorme y se ve que tiene gran potencial en este deporte que apenas comienza a practicar.

Lo que pocos de los allí presentes conocían es la historia trágica que Dunia ha tenido que superar y la historia de amor que lo trajo a Puerto Rico.

Resulta que Dunia, oriundo del Congo en África, vivía cerca de una reservación para gorilas y chimpances. Un día, cuando Dunia tenía solo seis años y jugaba con su hermanito menor de cuatro años y con un primito, éstos fueron atacados salvajemente por una manada de chimpances. Su hermanito menor y su primo fallecieron durante el ataque mientras que Duni sufrió graves desgarres en el área de su mandíbula, quedando prácticamente sin labios y su mejilla izquierda casi toda desgarrada.

El niño Dunai Sibomana, arriba, durante uno de sus múltiples combates en la Copa Sparta en el coliseíto Pedrín Zorrilla de San Juan el pasado fin de semana.

“Dunai sobrevivió porque los chimpanceses creyeron que estaba muerto. Horas más tarde despertó, caminó en búsqueda de ayuda y lo encontraron con su rostro desfigurado. En un hospital rústico en un área remota del Congo le hicieron una operación remedial, pero no mucho más. Dunai vivía cerca de allí con su padre, su abuela y su hermano mayor pues su madre había muerto años antes de ese ataque. Vivían allí huyendo de las guerrillas militares que abundan en esas áreas y que se pasan secuestrando niños para reclutarlos para sus milicias”, relató Miguel Rodríguez, venezolano radicado en Nueva York que es el coach del equipo de lucha Long Beach Gladiators, que vino con su escuela a Puerto Rico competir nuevamente en la Copa Sparta y que ha fungido como padre de crianza de Dunai por casi tres años.   

Debido a lo ocurrido, Dunai nunca fue a la escuela en su natal Congo y su padre prácticamente lo ponía a pedir limosnas en la calle. Esto sin tomar en cuenta que las heridas sufridas le habían afectado ciertos músculos faciales y se le dificultaba comunicarse y tragar ciertos alimentos.

Afortunadamente, el Dr. Leon Klempner, profesor asistente en el Stony Brook Children’s Hospital, descurbió el caso de Dunia e hizo las gestiones para traerlo a Estados Unidos en noviembre del 2015 a recibir varias cirugías en su rostro gracias a la Fundación Smile Rescue for Kids (Rescate de Sonrisas para Niños y para Niñas).

Durante su estadía en Nueva York, Dunai fue acogido inicialmente por Jennifer Crean, que lo llevó a una escuela por primera vez en su vida y lo tuvo bajo supervisión durante la primera parte de sus cirugías. Dunai luego atravesó otros procedimientos quirúrgicos, que incluyeron tomar parte de la piel de un brazo para reconstruir su rostro. Durante ese proceso también cambió de hogar, pasando a vivir con la familia de Kim Chiak por cerca de un año.

Batalla por retenerlo en Estados Unidos y adoptarlo

No obstante, una vez culminados los procesos quirúrgicos, se pretendía devolver a Dunia a su natal Congo. Esto muy a pesar de que él no quería regresar y que había perdido gran parte de su idioma natal Swahili.

“Conocí a Dunai a través de amistades con los que compartimos a ir a surfear y supimos de su situación. Mi esposa y yo no podemos tener hijos, así que decidimos intervenir y ver cómo podíamos conseguir que permaneciera en Nueva York. Desde entonces, Dunai lleva casi tres años con nosotros y seguimos en batalla para lograr su adopción”, relató Rodríguez.

“Mi hijo se ha aclimatado a acá. Todo el mundo lo adora en casa y en la escuela. De hecho, es tremendo estudiante. ¡Le encanta estudiar! Ya sabe hablar inglés fluido y entiende bastante español. Eso sin contar que es un atleta natural. Aparte de enseñar lucha, soy entrenador de balompie y de pista y campo. Dunai es habilidoso en los tres. Le encanta entrenar y competir. ¡Tiene energías de sobra y un gran futuro en lo que decida dedicarse!”.

A su corta vida, Dunai ha logrado ganar muchas batallas. Y todo parece indicar que con Rodríguez como padre y mentor le quedan muchos triunfos más por alcanzar y disfrutar.

One Comments

  1. Reply Post By Glorimar Valette Paris

    Tuve la oportunidad de conocerlos y realmente admiro no tan solo su y amor por el prójimo sino el trabajo diario tanto como entrenador, padre de familia y el gran compromiso por cada uno de sus pupilos. Muchas bendiciones para Miguel Rodriguez y a toda su familia.

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