¿Cual sería tu cuadro ideal del BSN de todos los tiempos?

El Baloncesto Superior Nacional, al igual que otras ligas deportivas del mundo, han tenido que hacer un détente momentáneo de su torneo en el 2020 para tratar de ayudar a contener el contagio del COVID-19 entre la población. Y entre tanto ocio y carencia de deporte, solo nos queda el análisis y el debate como medio de entretenimiento para quienes somos adictos a la acción deportiva.

A éstos fines, mi amigo Héctor Manuel, de la página Línea Caliente de Deportes en Facebook lanzó un reto de nombrar al mejor cuadro de jugadores del BSN. Él se fue con Carlos Arroyo, Georgie Torres, Raymond Dalmau, Rubén Rodríguez y José ‘Piculín’ Ortiz. Sin duda, un cuadro fenomenal con anotadores letales en todas las posiciones, incluyendo un Rubén que que hoy sería catalogado como un ‘stretch-4’ y que con su tiro a distancia le abriría la cancha al ‘Picu’. ¡Y ni hablar de dos carabineros como Torres y Dalmau! A nivel de ‘fantasía’ me gustó ese cuadro.

Luego hubo otro que colocó la dulpa bicampeona de los Leones de Ponce entre 2002 al 2004 en Javier “Toñito” Colón y Eddie Casiano de gares, junto a Dalmau, ‘Piculín’ y Rivas. ¡Interesante!

‘Piculin’ parecía ser la constante en casi todos los cuadros propuestos, incluyendo otro con José Juan Barea, Orlando Vega, Wes Correa y Ramón Ramos. ¡Ése no lo vi venir! Mucha capacidad anotadora ahí off-the-dribble y fuerza en la pintura.

¿Que tal un cuadro intetelctual y anotador con Federico ‘Fico’ López, Georgie, Dalmau ‘Picu’ y Mario “Quijote” Morales? Ése también estaba bueno.

Mi cuadro ideal

No obstante, al escoger el mío prefiero suscribirme a la realidad, a los mejores cuadros locales que sí pude ver en cancha, ya fuese jugando en el BSN o en el Equipo Nacional. El papel aguanta todo, pero otra cosa es tener la evidencia fehaciente de que un cuadro particular sí funcionó y al más alto nivel.

Desde mi humilde perspectiva, los dos cuadro más dominantes que haya visto fueron el del Mundial de 1990 (Fico, Raymond Gausse, Jerome Mincy, “Piculín” y Rivas) y el núcleo del 2002 al 2004 de Arroyo, Larry Ayuso, Rolando Hourruitiner, “Piculín” y Daniel Santiago.

El grupo del 90 posiblemente tenía el mejor conglomerado de baloncesto intelectual a media cancha y fuerza en la pintura que haya visto. ‘Fico’ era nuestro John Stockton, jugador pausado, cerebral, que ejecutaba las jugadas y cometía muy poco turnovers. Gausse, a su vez, era un jugador unidimensional pero esa úncia dimensión (lanzar de tres como spot-shooter) era inigualable en eficiencia. Era la válvula de escape si doblaban a alguien en la pintura. Si lo dejabas solo pagabas el precio. Era casi automático de tres cuando lanzaba con tiempo y espacio.

Mincy en ese cuadro fue eficaz en la medida que extendió su ‘range’ a la línea de tres puntos para abrir la cancha y lo mismo jugaba cerca del aro que a distancia. Rivas, a su vez, era la mole inamovible en la pintura, que impartía respeto en los rebotes y entendia muy bien ‘las artes marciales del baloncesto’ para complementar a un ‘Piculin’ que iba en ascenso pero que aún no contaba con el físico para ‘rebulear’ por sí solo cerca del aro. Rivas era el ‘bouncer’ por excelencia que todo equipo necesita. Extraño tener uno así hace mucho tiempo.

En ese instante, ‘Piculin’ era el ‘grande versátil’, que podía jugar cerca del aro, pero también corría la cancha con velocidad para culminar el ‘fast break’ y tenía la flexibilidad para gardear a tipos como el yugoslavo Toni Kukoc, a quien pidió defender cuando Puerto Rico estuvo abajo por 17 puntos contra el eventual campeón y logramos derrotar a ese trabuco ‘del buche’ en ese Mundial FIBA del 1990.

Puerto Rico vs. Yugoslavia 1990

En retrospectiva, la carencia de ese cuadro particular era velocidad, capacidad de crear off-the-dribble y no había piernas para una defensa individual de alto nivel ante un juego moderno de ‘pick and roll’ y abundancia de lanzadores a distancia. Pero jugando a media cancha en ofensiva y plantados en zona en defensa es difícil visualizar un mejor cuadro real.

En mi caso particular voy a pecar de subjetividad pues pude cubrir el cuadro del 2002-2004 como periodista, estar cercano a él, conocer de lleno sus virtudes y defectos y presenciarlos jugar y derrotar a rivales del más alto nivel.

Ese cuadro de Arroyo, Ayuso, Hourruitiner, Piculín y Danny fue parcialmente responsable (hay que contar a los jugadores del banco) del séptimo lugar en el Mundial de 2002 en el que se consiguieron victorias sobre España (eventual campeón en Mundial 2006 con Pau Gasol y compañía), Turquía (eventual medallista de plata en Mundial 2010 con Hedo Turkoglu), Brasil (que tenía a Anderon Varejao y a Nené Hilario) y el eventual monarca Yugoslavia que casi tenía un cuadro NBA con todo el mundo midiendo 6’7” o más, incluyendo al pívot Vlade Divac (7’1”), al francotirador Predrag Stojakovic (6’9”), al base Marko Jaric (6’7”), al escolta Dejan Bodiroga (6;’10” y mejor juagdor de Europa en ese momento) y el delantero Dejan Tomasevic (6’10”).

Ese grupo luego clasificó a las Olimpiadas de 2004 con un sólido desempeño en el Preolímpico 2003 que incluyó otra victoria sobre el equipo emergente de Brasil y el gran desquite con Canadá en el que ‘Piculin” tuvo casi un cuadrúple-doble con 21 puntos, 10 rebotes, 10 asistencias y siete tapones (a punto de cumplir 40 años) y Santiago casi hizo un triple-doble con 15 puntos, 11 rebotes y seis asistencias.

Luego en las Olimpiadas de Atenas este grupo hizo historia al ser el primero en ganarle a un ‘Dream Team’ de jugadores de NBA en unas Olimpiadas (con Piculín a punto de cumplir 41 años), además de obtener triunfos sobre Australia y Angola para terminar en sexto lugar.

Excelente cohesión y balance

Lo que más me gustaba de ese cuadro del 2002 al 2004 era la química existente y la capacidad de destacarse en ambos lados de la cancha. Por un lado tenías a un Arroyo en pleno ascenso, que venía de ganar cuatro títulos en el BSN entre 1998-2001 y luego se apuntó un quinto en el 2003 mientras también trataba de afincarse en la NBA. Era atrevido, podia zafarse de sus defensores con su manejo de balón con facilidad y tenía una capacidad extraordinaria de crear su propio tiro off-the-dribble a media y larga distancia, así como apretar ‘el turbo’ y finalizar hasta el canasto con veloces penetraciones al aro. En el pick-and-roll era difícil de contener, amén de que su extraordinaria visión de cancha lo hacía una doble amenaza porque encontraba a los hombres grandes en la pintura con facilidad o manufacturaba intentos para sus lanzadores en el perímetro con tiempo y espacio. No era el mejor de los defensores individuales, pero hacía el esfuerzo y tenía jugadores a su alrededor que lo respaldaban.

Puerto Rico vs. Estados Unidos 2004

En Ayuso, Puerto Rico tenía al perfecto ‘3 and-D player’, un jugador que metía el triple con alta eficiencia, ya fuera lanzando solo (spot-up) o saliendo de cortinas y que al otro lado de la cancha era el mejor defensor individual del equipo. Vamos a hablar claro. Para mi no ha habido un mejor jugador en la Isla en esa posición que haga ambas cosas (meter el triple con eficiencia y defender). Carmelo Travieso en su ‘peak’ y antes de sus lesiones era lo más parecido a Ayuso pues Georgie y Casiano eran máquinas ofensivamente con mejores recursos off-the-dribble pero no eran defensores eficientes.

Ayuso no es sólo el mejor trespuntista saliendo de cortinas que ha tenido Puerto Rico, sino que tenía una química brutal con Arroyo. El iba saliendo de una cortina y todavía no había completado el giro para presentarse a recibir el balón cuando ya el pase iba por el aire drigido a él. El ‘motion’ de Ayuso de recibir para lanzar saliendo de cortinas con pases de Arroyo es de los más perfecto que haya visto en cualquier liga. Esto sin mencionar que Ayuso todavía tiene el récord como el jugador boricua con más puntos anotados en un juego de un Mundial FIBA (37 puntos) y tiene el récord de más triples en un juego de un Mundial FIBA con siete en total (Kevin Durant luego lo empató en el 2010 – puedes ver ese recuento aquí http://adicciondeportiva.net/anecdota-de-dos-records-de-larry-ayuso/ )

¡Y ni hablar a nivel defensivo! Ayuso en aquel Mundial 2002 dejó en ocho puntos al cañón grande de los turcos, Ibrahim Kutluay (6’6”), y le repitió la dosis al español Juan Carlos ‘La Bomba’ Navarro, a quien limitó a solo 11 puntos (4-16 de campo). Luego en el 2003, fue el encargado de gardear mayormente en box-and-one a Steve Nash y con la ayuda de Bobby Joe Hatton y Christian Dalmau dejaron al dos veces MVP de la NBA en 10 puntos y cuatro turnovers para ganarle a Canadá por el bronce y el pase olímpico. Eso sin incluir que en las Olimpiadas 2004 le tocó contener a Allen Iverson (15 puntos con 1-10 en triples y 5-14 de campo). Como dirían los angloparlantes: “I rest my case”.

Vamos entonces con Hourruitiner el menospreciado. Aquí sé que hay anotadores extraoirdinarios de su posición, como los fue Dalmau, “Quijote’ Morales, Orlando Vega, Wes Correa, etc. Pero la realidad es que es muy difícil tener en un equipo a cinco excelentes anotadores a la misma vez. Hay un solo balón para repartir y alguien tiene que hacer el trabajo sucio para que otros luzcan mejor. ¿O ustedes creen que alguno de esos anotadores iba a hacerle las cortinas necesarías que ‘Rolo’ le hacía a Ayuso y a Arroyo?

Ese rol ya Hourruitiner lo venía haciendo hace tiempo mientras ganaba campeonatos en Ponce y luego en Santurce con Arroyo y Piculín y jugaba con Danny Santiago en la Selección Sub-22 y en el Equipo Nacional desde 1996. Eso no había que enseñarlo. Estaba en su ADN baloncelístico y no puedo pensar en muchos que hicieran cortinas mejor que él. Sino, pregúntenle a Orlando “Guayacán” Santiago, quién era su ‘cortinero deluxe’ en Santurce.

‘Rolo’ no era el mejor anotador pero hacía de todo un poco y se adaptaba a las circunstancias, a lo que pedía el juego. En ocasiones atacaba el aro, sabía moverse sin el balón, metía el triple de las esquinas, era un excelente pasador (pocos hacían un mejor pase extra que él) y, sobre todo, era un defensor de primer nivel. Tuvo esa resposabilidad cuando defendió a Hedo Turkoglu y Puerto Rico se ganó a Turquía, 78-75, en el 2002. Luego ante Yugoslavia fue nuestra bujía defensiva viniendo de atrás y ayudo a contener a Bodiroga a solo cuatro puntos (y en ese instante Bodiroga venía de ser el Jugador del Año en Europa). Esto sin contar que ante el ‘Dream Team’ fue el que tuvo al asignación defensiva sobre Tim Duncan (¡Tim Duncan!) y ayudo a que incurriese en siete turnovers y a distorsionar el ataque a media cancha de Estados Unidos mientras Puerto Rico ganaba, 92-73.

Pero eso no es todo. Hourruitiner era el psicólogo y el coach en la cancha. Era la extensión del dirigente Julio Toro en el tabloncillo y el equivalente al rol de ‘Fico’ en los 90s. Era la ‘pega’ que mantenía el romepcabezas juntos. Si alguien se perdía en las jugadas ofensivas o en las ayudas defensivas, Rolando era el que daba orientación o el que cubría el hueco. Además, era el intermediario entre los regaños de Piculín, los reclamos de Arroyo o las exigencias de algún otro jugador. Era el que ayudaba a mantener el orden. Sin duda, su valor táctico real nunca será comprendido por muchos. Pregúntenle a a Julio o al exgerente general Salvi Vilella.

Además, su IQ de baloncesto para mi es Top-5 en la historia del baloncesto de Puerto Rico. Y digo Top-5 en vez de Top-3 porque no vi a Juan ‘Pachín’ Vicéns ni a Raúl ‘Tinajón’ Feliciano jugar y responsablemente no puedo descartarlos de esa conversación.

¿De Picluín que más podemos hablar? El mejor jugador de la historia y el más dominante en FIBA. Piculín era un sistema ofensivo por sí solo y era quien siempre nos cargaba en el clutch. Son incontables los juegos que Piculín nos cargó hasta los segundos finales, incluyendo el oro de 1995 ante Argentina o el triunfo sobre Yugoslavia en el 2002, por mencionar a algunos. Solo hubiese querido que en ese núcleo del 2002 al 2004 hubiésemos podido tener al Piculín de las Olimpiadas de 1996, que estaba a otro nivel físico y que promedió 25 puntos (segundo en anotaciones detrás de Oscar Schmidt) y 10.1 rebotes (líder empate junto a Arvydas Sabonis).

Puerto Rico vs. Yugoslavia 2002

Y me queda entonces Danny Santiago, otro jugador que nunca se le dio el crédito que merecía a pesar de sus tres campeonatos en Europa, sus títulos en el BSN y su paso por la NBA. Danny era otro jugador de alto coheficiente intelectual en el baloncesto y que se complementó muy bien con ‘Piculín’. No quisiera decir que al nivel de Scottie Pippen con Michael Jordan, pero ustedes me entenderán.

Piculín siempre jugó muy bien el juego de ‘high-low’ (pases desde el área de la bomba hacia la pintura) con Rivas y Mincy en los 90’s, pero Santiago le daba una dimensión adicional en que era más atlético, tenía mejor ‘touch’ en la pintura, medía 7’1” de estatura y se la podía donquear en la cara a medio mundo. Piculín se ‘curaba en salud’ alimentando a Santiago, incluyendo cuando éste ‘echó por el aro’ a Divac con 31 puntos ante Yugoslavia en el 2002 o ‘paseó’ a Todd McCulloch contra Canadá en el 2003.

Tanto Piculín como Danny se entendían muy bien en cancha. Lo mismo Danny alimentaba a Piculín en pases ‘high-lows’ que a la inversa. Además, se buscaban constantemente con pases cortos en la pintura cuando doblaban a uno o al otro. La sincronía de Piculín con Danny como ‘hermano mayor’ era digna de observar. Se complementaban bien. Además, tanto Piculín como Danny metían el triple aunque no utilizaban esa arma con frecuencia, pero eso obligaba a los defensores a tener que salir hasta arriba y abría espacios para uno o para el otro. Lo único que me hubiese gustado tener un poco más de Danny era rudeza, algo que fue adquiriendo posteriomente pues ya de ‘viejo’ no se dejaba ‘meter las cabras’ de nadie. Es una persona muy noble pero tuvo que aprender a golpe limpio.

Puerto Rico vs. Canadá 2003

En resumidas cuentas, la mezcla de buena química, versatilidad en ambos lados de la cancha, IQ de baloncesto y éxito contra el mejor nivel de baloncesto mundial es difícil replicarlo con otro. núcleo que el que tuvo Puerto Rico entre 2002-2004.

Por eso el cuadro de Arroyo, Ayuso, Hourruitiner, Piculín y Danny es mi escogido para contestar la pregunta del cuadro ideal de BSN, mirándolo desde un punto de vista real.

Y si me dieran a escoger, quisiera que fuese el Arroyo de 2004, el Ayuso de 2002, el Hourruitiner del 2002, el Santiago de 2003 y el Piculín de 1996.

Debo confesar que me gusto lo poco que vi de Arroyo con un veterano Casiano en 2003 y 2004 pero me hubiese gustado ver jugar al Arroyo del 2004 con el Casiano de 1997 para ver cómo se hubiesen complementado.

Bueno, ahí los dejo ¿Qué creen ustedes? Déjame saber tu cuadro ideal del BSN y tus argumentos en mi página de Facebook Raúl Álzaga Deportes o en Twitter en @RaullAlzaga

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