Anécdota de dos récords de Larry Ayuso

Este pasado domingo, el escolta boricua Elías ‘Larry’ Ayuso se unió al grupo selecto de jugadores del Baloncesto Superior Nacional que alcanzan la mítica cifra de 10,000 puntos en su carrera, uniéndose así a Georgie Torres (I15,863), Mario ‘Quijote’ Morales (15,293), Mario Butler (12,252), Rolando Frazer (12,096), Raymond Dalmau (11,592), Rubén Rodríguez (11,549), Roberto ‘Bobby’ Ríos (11,312), Ángel “Cachorro” Santiago (11,287), Willie Quiñones (11,012), Christian Dalmau (10.570) y James Carter (10,148).

Previo a eso, Ayuso alcanzó la marca de 1,700 triples en el BSN, conviertiéndose en el único jugador en la historia de esta liga en llegar a ese número.

Pero lo que pocos conocen es que Ayuso ostenta otros dos récords – uno de ellos a nivel mundial – con el Equipo Nacional y ambos fueron logrados durante un mismo juego. Aquel desafío fue un 30 de agosto del 2002 ante el Líbano en el Mundial 2002 FIBA en Indianápolis en el triunfo, 99-77).

Estos son:

  1. Jugador con mayor cantidad de triples anotados en un juego en un Mundial de Baloncesto FIBA7 triples en total (posteriormente, Kevin Durant empató esa marca de 7 triples en un juego durante el partido de medalla de oro entre Estados Unidos y Turquía en el Mundial 2010 en Turquía).
  2. Jugador con mayor cantidad de puntos anotados en un Mundial por un jugador puertorriqueño36 puntos antes el Líbano (superando los 34 puntos que consiguió Rubén Rodríguez en el Mundobasket 1974 en Puerto Rico).

Lo que aún menos personas saben es la anécdota detrás de esos dos récords en el 2002…

Resulta que ese 30 de agosto, Ayuso estaba teniendo un partidazo ante el Líbano, habiendo anotado 34 puntos hasta ese entonces, mientras atinaba 10 de sus 13 intentos de campo, incluyendo seis triples. ¡Estaba ‘on fire’! No había quien lo defendiera en ese juego.

Mientras el juego transcurría, éste servidor se encontraba en las gradas cubriendo el partido para el ahora desaparecido diario The San Juan Star, junto con los colegas Noel Piñeiro Planas, (que en ese tiempo laboraba en El Nuevo Día y ahora es editor deportivo de Primera Hora) y Hermes Ayala (que entonces trabajaba para El Vocero y ahora escribe para El Calce), así como el gran Sammy Arill (padre del dirigente Leo Arill) y la leyenda de la NBA, Oscar Robertson.

Este corillo de fiebrús conversaba mientras el juego de margen abultado transcurría y ,de repente, el entonces dirigente de Puerto Rico, Julio Toro, optó por sentar a Ayuso cuando restaban poco más de tres minutos de juego. De momento, Piñeiro Planas pensó en voz alta e inquirió: ¿Por qué sacaron a Larry?

En ese instante, Ayala y yo nos miramos como diciendo: “Noel tiene información privilegiada y escondida”. De inmediato, interrogamos a nuestro colega y él confesó que el historiador y periodista Carlos Uriarte le había indicado que a Ayuso le faltaba un triple para romper dos récords: el de mayor cantidad de triples en un partido en un Mundobásket y el récord que tenía Rubén Rodríguez en su poder como máximo anotador boricua en un juego de un Mundobásket.

¡Fue como un balde de agua fría!

Había cierta impotencia entre los tres por no poder hacer nada para cambiar esto. Hay que recordar que esto fue en el 2002 en Estados Unidos, justo un año después de la desgracia de las Torres Gemelas en Nueva York y la seguridad era tal que nadie podía pasar por detrás del banco de los equipos.

Para colmo, nosotros estábamos sentados justo una sillas detrás del banco de el Líbano. Si queríamos decirle algo a alguien de Puerto Rico para que supiesen sobre los récords asequibles a Ayuso, había que correr subiendo las escaleras del coliseo hasta el segundo piso (donde están los lugares de comidas o concession stands), correr el pasillo hasta la salida que quedara más cerca al banco de Puerto Rico, bajar las escaleras y dar la voz de aviso.

¡A correr se ha dicho!

¿Qué hacer? El reloj corría, así no lo pensé dos veces. Salí corriendo a subir las escaleras como si mi vida dependiera de ello, llegué al segundo piso e hice un sprint a lo Usain Bolt hasta la próxima entrada hacia la cancha, bajé las escalera a las ‘millas de chaflán’ y me acerqué al banco de Puerto Rico lo más que pude pero Julio Toro estaba bastante distante.

El más cercano a mi era mi amigo Rolando Hourruitiner, que estaba al final del banco y desde ciertos metros de distancia le grité casi sin aire:  “¡Rolo, Rolo!”

En eso, Hourruitiner se viró algo sorprendido por la voz de urgencia y como diciendo “¿Qué rayos le pasa a este?”. Cogiendo un segundo aire le dije: “Rolo, dile a Julio que meta a Ayuso de regreso a juego. Si mete un triple más va a romper dos récords”.

Lo último que vi en esa secuencia fue a Hourruitiner parándose desde su asiento para ir donde Toro a darle el mensaje.

De ahí salí de prisa a subir las escaleras, corrí el pasillo de regreso hasta la salida donde estaba sentado y cuando estoy asomándome hacia la cancha nuevamente lo primero que vi fue a Ayuso saliendo de cortina para recibir el balón en la línea de tres puntos y lanzar en movimiento.

El balón parecía transcurrir en cámara lenta hasta que “chazzz”, perforó la malla. Ahí levanté mis dos brazos con un exclamación de ‘Yesss! ¡Puñeta!” en total éxtasis de victoria.

Mis colegas me esperaban para dialogar lo ocurrido y al final Noel preguntó: “¿Sabrá Larry lo que acaba de suceder para que se dieran esos récords?”. Para empezar le dije: “Me alegro que pensaste en voz alta. Definitivamente, Larry nos debe una asistencia”.

Y claro, después del juego en el camerino le hicimos todo el cuento…

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